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Todos hemos aprendido a hablar una lengua, en algunos casos solo la lengua materna, en otros, una segunda o tercera. Lo paradójico del asunto es que no cualquier persona está en capacidad de trasmitir ese conocimiento de forma adecuada, pues para difundir un conocimiento es necesario desarrollar habilidades que permitan a las personas conectar con los alumnos y tener la capacidad de sentirse en el lugar del estudiante que desconoce un saber, para así poder moldearse y adaptarse a las necesidades de éstos, teniendo en cuenta los diferentes tipos de capacidades o habilidades a potenciar. A esto le llamamos pedagogía.

Ser docente es una actividad que requiere una preparación, acompañada de la pasión, la espontaneidad, el querer, la organización, el compromiso por la profesión que va de la mano con el interés por no dejar atrás la continua formación docente y académica. Por ello, es importante verificar que la institución donde estemos aprendiendo un nuevo idioma, cuente con docentes formados en el ámbito pedagógico para que se garantice la calidad de la clase.

Con éste fin, es importante preguntar y verificar qué tan preparados son los docentes en el ámbito pedagógico, porque no todo el que dice ser “teacher” es “teacher”, pregunta qué nivel de inglés tienen los docentes, siendo el nivel B2 del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas (MCER) el mínimo obligatorio, y cómo las instituciones aseguran que sus docentes tengan los conocimientos pedagógicos necesarios que garanticen la idoneidad de sus maestros y de la misma institución.

 

Juan Montes

Especialista en educación e idiomas.